El reciente incidente del F-15E ha puesto una cuestión en primer plano:
Si algunas partes de una red de defensa aérea ya estaban dañadas, ¿cómo pudo esta seguir detectando, siguiendo o amenazando a un caza avanzado?
La cuestión cobró aún más interés después de que fuentes públicas confirmaran que un F-15E Strike Eagle estadounidense fue derribado sobre Irán y que Estados Unidos lanzó posteriormente una operación de rescate de gran envergadura para recuperar a la tripulación. La información pública también deja algo claro: aunque el suceso es real, la cadena exacta de detección y enfrentamiento no ha sido confirmada por completo en fuentes abiertas. En otras palabras, se sabe qué ocurrió, pero no exactamente cómo se localizó y siguió el objetivo.
Esa incertidumbre es precisamente lo que confiere relevancia a este asunto.
Muchas personas aún creen que la defensa aérea funciona de forma sencilla: se enciende el radar, este detecta la aeronave y se lanza un misil. Sin embargo, la defensa aérea moderna es mucho más compleja. En muchos casos, ya no gira en torno a un único radar, sino que opera como una red de distintos sensores y sistemas que se apoyan mutuamente. Es ahí donde entran en juego los sistemas electroópticos (EO) y infrarrojos (IR) .

Una forma sencilla de entender los sistemas EO/IR
Si el radar equivale a utilizar una linterna en la oscuridad y buscar su reflejo, un sistema electroóptico o infrarrojo se parece más a observar discretamente desde las sombras.
sistemas EO/IR suelen incluir:
- cámaras de luz visible,
- Imágenes térmicas,
- detección infrarroja,
- y, en ocasiones, búsqueda y seguimiento por infrarrojos (IRST) como capacidad adicional.
Estos sistemas son pasivos. Esto significa que no necesitan emitir ondas de radio para detectar un objetivo. En su lugar, observan la luz, el calor, el contraste y el movimiento. Su naturaleza pasiva es una de las razones por las que resultan tan valiosos en entornos disputados. Las referencias del ámbito de la defensa describen los sistemas EO/IR como sensores pasivos de imagen capaces de proporcionar conocimiento de la situación y seguimiento de precisión a larga distancia sin emitir energía detectable.
El principio científico fundamental es sencillo:
Todo cuerpo por encima del cero absoluto emite radiación térmica.
Esto incluye personas, vehículos, misiles y aeronaves.
Por tanto, aunque un caza sea difícil de detectar mediante radar, aún puede resultar observable de otras formas:
- los gases de escape de sus motores están a temperaturas extremadamente altas,
- la célula se calienta durante el vuelo a alta velocidad,
- y la aeronave puede destacar frente a un cielo o un terreno de fondo más fríos.
Por este motivo, la detección infrarroja pasiva reaparece de forma recurrente cuando se debaten las aeronaves furtivas, los sensores contra objetivos furtivos o los entornos de defensa aérea degradados.
¿Pueden realmente los sistemas EO/IR detectar aeronaves de alta velocidad?
Sí, pero no de forma infalible ni ilimitada.
Un caza no es solo una silueta que se desplaza por el cielo; también es una fuente de calor en movimiento. La pluma de escape, la zona caliente de los motores y las superficies calentadas pueden generar una firma infrarroja. Este es el principio básico del IRST y de los sistemas de detección térmica relacionados: pueden detectar y seguir objetivos aéreos a partir de la radiación infrarroja emitida, en lugar de la energía de radar reflejada. Esto es importante porque el concepto de furtividad suele interpretarse de forma errónea. La furtividad no implica que un caza sea invisible en todas las regiones del espectro. Por lo general, significa que es más difícil de detectar mediante radar, no que no genere calor alguno. De hecho, los análisis publicados sobre IRST señalan específicamente que los sistemas infrarrojos son pasivos, pueden seguir aeronaves por sus firmas infrarrojas y, en algunos casos, ofrecen una elevada resolución angular, aunque su alcance se ve afectado por la atmósfera y las condiciones meteorológicas.
Por tanto, cuando se pregunta si un sistema puede seguir detectando un caza sin radar, la respuesta es:
Sí, en las condiciones adecuadas, un sistema EO/IR pasivo puede detectar y seguir una aeronave.
Esto no significa que funcione a la perfección en cualquier entorno. Sí significa, en cambio, que una red de defensa dañada o sometida a control de emisiones no queda automáticamente ciega.

Entonces, ¿cómo se puede seguir un objetivo sin radar?
Aquí es donde el análisis cobra especial interés.
Una sola cámara o cámara termográfica puede indicar a menudo dónde se encuentra algo en el cielo, pero por sí sola no siempre puede proporcionar información tridimensional completa del objetivo. Por eso, los sistemas modernos suelen recurrir a más de un sensor.
1. Seguimiento pasivo continuo
Una vez que un sistema EO/IR ha localizado un objetivo, puede continuar siguiéndolo mediante la medición de su posición, dirección y movimiento fotograma a fotograma. En términos sencillos, puede mantenerlo bajo observación.
Esto ya resulta útil por sí solo. Aunque el sistema no pueda realizar todas las funciones de un radar, puede mantener una traza de objetivo aprovechable para su clasificación, observación y transferencia a otros sistemas.
2. Múltiples puntos de observación
Si más de una estación EO/IR observa el mismo objetivo desde ubicaciones distintas, el sistema puede estimar su posición con mayor precisión comparando las líneas de visión. Este procedimiento suele denominarse triangulación.
No es necesario explicar las matemáticas en un artículo divulgativo. Basta con la versión sencilla:
un sensor puede observar; dos o más sensores pueden estimar dónde se encuentra realmente el objeto en el espacio.
3. Fusión de sensores
Este es probablemente el concepto más importante de todo el artículo.
La defensa aérea moderna no suele plantearse como:
- EO o la radar,
- pasivo o la activo,
- cámara o la control de tiro.
Lo habitual es que todos ellos trabajen de forma conjunta.
Una red moderna puede combinar:
A esto se hace referencia cuando se afirma que la guerra moderna está cada vez más centrada en los sistemas. Un sensor aislado puede tener limitaciones, pero un conjunto de sensores que trabajan de forma coordinada adquiere mucha más capacidad.
Por qué la detección pasiva es hoy tan importante
Hay tres grandes razones por las que los sistemas pasivos están recibiendo tanta atención.
Primera: son más difíciles de localizar
El radar debe emitir energía. Esto puede revelar su ubicación o convertirlo en un objetivo. Los sistemas EO/IR no suelen presentar ese problema porque principalmente observan, en lugar de emitir.
Segunda: se desenvuelven mejor en la guerra electrónica
El radar puede ser perturbado, engañado o forzado a operar bajo control de emisiones. Los sistemas EO/IR no son invulnerables, pero no dependen de emisiones activas de RF para detectar un objetivo. Esto los hace valiosos en entornos electromagnéticos muy disputados. Las normas EO/IR y las referencias del ámbito de la defensa destacan reiteradamente su utilidad para la evaluación pasiva de amenazas y el seguimiento de objetivos de día, de noche y en condiciones adversas.
Tercera: pueden contribuir frente a aeronaves de baja observabilidad
Una sección radar equivalente reducida puede disminuir la visibilidad al radar. No elimina el calor de los motores, el calentamiento del revestimiento ni el contraste térmico. Por ello, el IRST sigue siendo relevante en los debates sobre el seguimiento de aeronaves modernas.
Pero los sistemas EO/IR también tienen limitaciones reales
Para mantener el equilibrio de este artículo, es importante dejarlo claro: los sistemas EO/IR no son infalibles.
Presentan limitaciones reales.
Las condiciones meteorológicas importan
Las nubes, la calima, la humedad y la absorción atmosférica pueden reducir el rendimiento infrarrojo. La documentación técnica sobre sensores EO/IR deja claro que las condiciones atmosféricas influyen considerablemente en el rendimiento de estos sistemas.
El alcance puede ser limitado
Los sistemas pasivos pueden ofrecer una excelente detección de objetivos en buenas condiciones, pero no siempre igualan al radar en búsquedas de largo alcance sobre áreas extensas.
La medición directa de la distancia es más difícil
Una cámara pasiva puede indicar hacia dónde mirar, pero no siempre a qué distancia se encuentra el objetivo, salvo que se combine con otros sensores, cálculos geométricos o procesamiento adicional.
El clutter de fondo es un factor real
El terreno caliente, los entornos urbanos, los reflejos solares y contramedidas como las bengalas pueden complicar el seguimiento.
Por tanto, la conclusión realista no es:
«Los sistemas EO sustituyen al radar».
Una conclusión más acertada sería:
«Los sistemas EO/IR ayudan a mantener el panorama aéreo cuando el radar no puede cubrir por sí solo todas las funciones».
Lo que sugiere el incidente del F-15E
Este es el aspecto que ha convertido el caso en tema de debate mundial.
La información de fuentes públicas confirma la pérdida de un F-15E estadounidense, que finalmente se recuperó a ambos tripulantes y que el rescate fue una operación de enorme envergadura y riesgo, en la que participaron decenas de aeronaves dentro de un amplio esfuerzo coordinado. Al mismo tiempo, las fuentes públicas no han establecido una explicación plenamente verificada de la cadena sensor-efector que detalle cómo se produjeron la detección, el seguimiento y el enfrentamiento.
Esto exige cautela ante afirmaciones excesivamente categóricas.
No obstante, el incidente revela un aspecto importante:
Un dispositivo de defensa aérea dañado puede seguir siendo peligroso si conserva suficiente capacidad de detección, seguimiento y coordinación.
Esa capacidad puede incluir:
- elementos radar supervivientes,
- observación EO/IR pasiva,
- sensores móviles o distribuidos,
- transferencia de trazas entre sistemas,
- y control de tiro integrado.
En otras palabras, la verdadera cuestión no es solo si el radar fue dañado, sino si el sistema en su conjunto conservaba suficiente conocimiento de la situación para detectar y seguir un objetivo.
La lección principal: la defensa aérea moderna se basa en sistemas
Esta puede ser la conclusión más útil para el lector.
La defensa aérea moderna ya no depende únicamente de un vehículo radar, una batería de misiles o una torre de cámaras. Depende de cómo trabajan de forma conjunta los distintos componentes del sistema:
- radar para alerta temprana,
- EO/IR para confirmación y seguimiento pasivos,
- plataformas estabilizadas para observación continua,
- sistemas de mando y control para la toma de decisiones,
- y sistemas de enfrentamiento para ejecutar la respuesta.
Por ello, la detección pasiva se ha convertido en un tema destacado tras el incidente del F-15E. Empieza a comprenderse que, aunque una red de radares se vea debilitada, un sistema de defensa puede conservar una capacidad peligrosa si puede detectar, seguir y coordinar por otros medios.
Conclusión final
Entonces, ¿pueden los sistemas electroópticos seguir aeronaves de alta velocidad sin radar?
Sí, hasta cierto punto y, en especial, como parte de una red más amplia.
Puede que no sustituyan por completo al radar en todas las situaciones, pero sí pueden apoyar la detección, la clasificación y el seguimiento en arquitecturas modernas de defensa aérea. En algunos escenarios disputados, esa capacidad pasiva puede adquirir una importancia decisiva.
La principal lección del debate actual es sencilla:
Una red de radares dañada no implica necesariamente una red de defensa aérea ciega.
En la guerra moderna, quien combina con mayor eficacia el radar, los sistemas EO/IR, los sistemas de seguimiento y la integración del mando suele ser quien mantiene activos tanto su conocimiento de la situación como su capacidad de amenaza.